HOY QUIERO SENTARME A LA MESA CON VOSOTROS……….. y DESPEDIR 2020

Estamos entrando en las últimas horas, en los postreros momentos de este 2020 y como si de un año normal se tratara, estoy recibiendo alegría, amistad, sentimiento, buenos deseos, adhesiones personales aunque, si es cierto que muchos de ellos, vienen cargados de señales de daños de todo tipo y hasta de luto.

He recobrado el recuerdo de muchas Navidades de años atrás, he sentido como próximos, algunos de los mensajes de entonces, las mismas buenas intenciones y he decidido que también esta noche, quiero sentarme en una mesa en la que esté invitado el año que finaliza.

Si no hubiéramos pasado por todos y cada uno de los 365 días que componen el camino que recorre desde el 1 de Enero de 2020 al 31 de Diciembre , no sería posible  que apenas un segundo después, estuviéramos dando la bienvenida al nuevo año, en este caso el 2021, sin expresar todo el rechazo al año que finaliza, organizándole una gran despedida.

Es cierto que ha sido un año, muy duro, un año que ha castigado a muchas familias de forma cruel, fundamentalmente con la pandemia del Virus Covid 19, pero no es menos cierto que, a partir de ahí, algo deberíamos reflexionar acerca de, si no hemos colaborado de alguna manera en la degeneración que han sufrido nuestros comportamientos y nuestros valores y tampoco deberíamos obviar que en pequeños y esporádicos intervalos, también nos deparó momentos de éxito y felicidad.

A pesar de que cada año, es lo mismo, esas promesas que el diez de Enero están obviadas, cuando no rotas, esos propósitos, esos tan buenos deseos, sigo apostando por mantenerlos, sigo apostando porque formen parte de nuestras navidades, de nuestras mesas y por invitar también, a quienes nos tildan de “cursis” por estas manifestaciones, o por ser románticos, por ser sentimentales, en fin por todo eso que también denominan “parafernalia” y los más atrevidos añaden “pija”.

Los años, las experiencias vividas, mi necesidad de observar, analizar y también de mejorar, posiblemente tengan que ver y mucho, con mi afición por compartir, con mi sensación de felicidad por debatir, de ahí mi tendencia casi obsesiva, con mantener el recuerdo frente al olvido, no usurpar jamás los reconocimientos de lo logrado por los demás, no dejar nunca de contestar una llamada, una carta o un correo, independientemente de donde venga y todo ello, junto al placer de pedir perdón o disculpas, cuando siento que he causado un daño a alguien o simplemente he molestado. Por todo ello mi critica, en esta ocasión decidida y certera para aquellos dirigentes que están pretendiendo poner de moda, la incontestación, el no recibir a aquellos que les molestan o piensan que no son de su clase,la no devolución de llamadas, estos si que pretenden ser una “casta” que no nos merecemos la sociedad, mucho menos cuando todos ellos cobran importantes salarios y remuneraciones del erario publico.

Por todo ello, hoy quiero disfrutar de la oportunidad de sentarme a la mesa, primero con todos aquellos que ya no están pero que, con nuestro recuerdo les traemos con nosotros, los tenemos más cerca, obviamente me permitiréis que dedique especial mención a mis padres, quienes en primer lugar me padecieron y me disfrutaron.

Inmediatamente y a continuación, quiero invitar a la mesa , a cuantos desde jóvenes, con su amistad y su generosidad, me siguieron y me ayudaron, en los objetivos de cada momento, aquellos que dedicándose en cuerpo y alma, supieron y hasta quisieron permanecer en segunda fila, aquellos que, me llevaron la contra y no me dieron la razón sin  más, aquellos que, con su cariño y sus palabras de ánimo me hicieron creer en mi y tener más fe, aquellos que me enseñaron en persona lo que no quise estudiar en los libros.

Hoy quiero sentarme a la mesa con todos ellos y también con el “Tenis”  esa afición, esa pasión que, me dio grandes satisfacciones y alegrías y también algunos de los mayores disgustos de mi vida, de los que hoy quiero prescindir de nombrar siquiera, ni unos ni otros, todos forman ya parte de mi vida y de mi patrimonio moral y espiritual , todos me ayudaron a forjar un carácter y sobre todo a ser muy fuerte, muy constante y a vivir en la resistencia pero de forma feliz, casi diría que como pez en el agua.

Ya estamos todos, podemos compartir maravillosa cena con los manjares que con tanto amor siempre dispusieron nuestros mayores, pero también podemos adornarlo con una espléndida sobremesa y mirándonos a la cara, con honesta sencillez y cariño, felicitarnos, criticarnos, pedirnos perdón, desahogarnos, sacando males y resquemores que quedaron guardados y así  ponernos en situación de volver a prometer lo que cada año, aunque quince días después, hayamos incumplido la mayoría de deseos y promesas.

Finalmente me quisiera sentar en la mesa, incluso con aquellos que no solo critican que eso es bueno y nos hace mejores y más fuertes, acostumbrándonos a dar cuentas de nuestros actos, también y especialmente a aquellos que solicitan encargos de historias “falsas” para difundirlas en contra de un líder, de un responsable, en muchas, demasiadas ocasiones sin más soporte que el odio y el obstaculizar la carrera de quien tiene otros objetivos, pues también con estos me gustaría sentarme en la mesa.

Seguramente que, si lo lleváramos a cabo con convencimiento y vocación, todos saldríamos más sueltos, más frescos, con nuestras conciencias más tranquilas, con más credibilidad de nuestros liderazgos e ideas, en definitiva ganándonos un mayor respeto de la sociedad y con mayor prestigio, sería además el momento de desterrar las malas artes y que los valores de la carta olímpica, hoy desparecidos y brillando por su ausencia en los estamentos directivos del tenis, volvieran a coincidir en los comportamientos de los dirigentes.

Sin presumir de nada, Dios me libre, porque entonces perdería valor mi testimonio, mis primeras elecciones a la FTM Federación Madrileña de Tenis, y cuatro años después, a la RFET – tras haber padecido lo que no está en los escritos y lo que no puedo reproducir, antes y durante la campaña electoral  y ante dos auténticos rivales, dos auténticos pesos pesados del deporte, las gané viniendo de la oposición y después, si fue cierta mi mano tendida, nada me produjo más satisfacción que a ambos, rivales y ex presidentes, concederles sendas máximas condecoraciones del tenis Madrileño y el Español, oficializando además el estatuto de los Ex Presidentes para que fueran legalmente invitados a los actos oficiales.

Aquello fue el principio de una nueva etapa, de camino a la concordia y a la convivencia, hoy desgraciadamente, esos puentes todos están rotos y ha vuelto como en la propia política a establecerse la política de los dos bandos y el “conmigo o contra mi” –A todos los que todavía practican esta política, mi mejor invitación a la “mesa” que despedirá este fatídico y dañino año, con los honores que se merece, sin 2020, no habría 2021 y sucesivos.

Un abrazo a todos y mucha suerte,

PEDRO A MUÑOZ ASENJO

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