El tenis dice adiós a otro de los nuestros: Antonio García Alarcón, presidente de la Federación Murciana de Tenis

El pasado domingo 18 de Junio, coincidiendo con la hora de los toros, las cinco de la tarde, donde los toreros se enfrentan a la fiera brava y noble y tratan de hacerle un regate a la muerte tu, querido Antonio “Toñico” como me gustaba llamarte, finalizabas tu faena, tu lucha valiente y cruel  y como un grande nos decías adiós yéndote al tiempo que tu enemigo, ese bicho cruel con el que te las tuviste estos dos últimos años.

Fue la noticia negra que sacudió a los del tenis y no del tenis que te conocimos y te queríamos, porque ciertamente había que conocerte para quererte. Yo fui de esos privilegiados que tuvo el placer de disfrutarte y por eso también el domingo me sentí herido cuando, en la hora tórrida de esas tardes de junio, sonó el teléfono de esa forma ronca y dudosa, como invitándote a que no lo descuelgues porque desde el otro lado llegan o malas o peores noticias.

Tan solo había pasado un mes desde la última vez que nos vimos. Fue en la Caja Mágica, durante el Torneo de Madrid y nos abrazamos con ganas porque tú te encontrabas en un momento espléndido de tu lucha con esa fiera cruel e innoble. Sabías que me lo estabas transmitiendo y yo efectivamente percibía que, una vez más, estabas ganando una batalla difícil ¡¡Estábamos radiantes ¡¡.

Quizás era eso que llaman la mejoría de la muerte o simplemente que nos estábamos despidiendo, mirando a otro lado y aprovechando aquella instantánea de felicidad de los mejores momentos. Incluso al día siguiente te vi disfrutar como en los viejos tiempos, no lo podías negar, escuchando mi pequeño discurso de presentación de el Espinar 2016 y prometiéndome que este año me acompañarías, como tantos años, y vendrías con Rosa, tu querida esposa.¡ Que ratos ¡  ¡ qué momentos Toñico ¡

Te conocí con el tenis, como a tantos de mis amigos, algunos ya de muchos años. Estábamos en la terraza de un hotel en Tenerife durante una Copa Federación y antes de levantarnos de esa nuestra primera conversación, no habían pasado más que unas horas, espontáneo y con tu acento y gracejo “murciano” afirmaste; ¡Pedro, tú vas a ser el próximo presidente de la RFET! Curiosidades de la vida y rasgos de tu carácter, incluso de nuestro destino de “soñadores”.

reunion en PÀLMA OCTUBRE 2015

Me dejaste perplejo y además removiste en mi interior algo que debía estar guardado, pero en alerta. Después, mi ambición, mi interés, la ayuda inestimable de amigos y compañeros que también te creyeron sin saber  ni dar crédito al porqué de tu profecía, hicieron que ésta se cumpliera.  Así eras “Toñico” y así te queríamos tus amigos. Al final te saliste con la tuya, después de infinitas jornadas, peripecias inolvidables y momentos que nos marcaron, forjando una amistad y una confianza y lealtad sobreentendida que, para muchos siempre resultó inexplicable o cuando menos inentendible.

Todo ello lo compatibilizaste con tu otro amor, tu otra pasión, con la que compartiste el tenis. Me refiero a los Carnavales de tu tierra, donde desde abajo, involucrándote y apoyándolo, disfrutándolo y viviéndolo, conseguiste ser durante 12 años Presidente de la Comisión de los Carnavales de Cabezo de Torres Me consta que te entregaste a tope y recibiste felicidad a raudales.

Este pasado domingo de junio, en tu querida y hermosa Murcia, esa que tan dentro y con tanto sentimiento llevabas, acompañado de tu también querida Rosa que, como el tenis, los Carnavales y algunos amigos, te dio todo y más, siguiéndote hasta en tus rebotes espontáneos, nos has dejado entre la tristeza y el recuerdo. Ese recuerdo que hace que nunca nos vayamos y que siempre permanezcamos entre nosotros. Un recuerdo que, inexplicablemente la pereza que embarga a los humanos, a veces dejamos anular incluso desaparecer por el frío olvido que nos invade y nos roba la compañía de los que queremos, el alivio de su cercanía, la presencia de su obra, separándonos del confort y enajenándonos del reconocimiento y del gozo eterno con el recuerdo y reconocimiento de los nuestros.

Quiero ya, querido amigo, querido “Toñico” finalizar con una mención a alguna de las cosas nuestras. ¡¡Cuánto daría yo!!  porque ahora, incluso a mitad de la lectura y sin llegar hasta aquí, hubieras dicho, como en tantos de mis discursos y sermones: “vamos “hodé” presidente termina ya que tenemos que cenar..”

Desde la Fundación del Tenis Español, de la que has sido Patrono hasta el final y en la que te has mantenido desde sus orígenes, has promovido una clase magistral, una excelente lección sobre la lealtad que ni olvidaré ni dejaré de transmitir. La has llevado a cabo, basándola en un hecho real y me has distinguido poniéndome como protagonista, despreciando privilegios que, en forma de tentación, te ofrecieron por abandonarme, sin buscar más beneficio que el mal, la humillación y el aislamiento.

Hoy, en tu honrada memoria, puedo y quiero  practicar acerca de tu magistral lección cumpliendo aquello que, tú entre otros lograste. Y ello no fue otra cosa que el tenis, nuestro querido deporte, fuera  punto de encuentro de amigos, de buenas gentes, foro de debate y lugar de convivencia donde compartir amistad y solidaridad.

Tú y los tuyos, podéis estar orgullosos porque habéis formado parte de un grupo, de una época que, no en vano, se denominó “Los Cuatro años de Oro del Tenis Español” y que protagonizó un cambio histórico que por desgracia no duró demasiado ni llegó para quedarse.

Toñico, mientras mantengamos aquellos valores que nos dimos en aquel cambio histórico, nunca más el olvido egoísta formará parte de nuestro equipo ni de nuestro viaje. Lo llevaremos hasta sus últimas consecuencias “Toñico” y con ello eso que, tan dentro llevabas desde siempre y por lo que tanto peleaste desde tu llegada. Me refiero a aquello de que, nadie se volviera a sentir ni acomplejado, ni mirado desde ese más arriba que para nosotros ya no existe.

Con tu recuerdo te tengo presente, con tu recuerdo quedo en paz conmigo y con lo acordado por todos, con tu recuerdo redoblaré esfuerzos y con tu recuerdo habremos sustituido para siempre el virus contagioso del olvido.

Descansa en paz amigo. Quedas en nuestros corazones y gracias por cuanto nos diste de ti.

Pedro A. Muñoz Asenjo

 

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